Mundo de ficçãoIniciar sessãoLa tarde era tranquila, el cielo despejado y el aire suave acariciaba las copas de los árboles que rodeaban la casa. Una brisa cálida cruzaba el jardín con lentitud, trayendo consigo el aroma de los rosales recién regados. El ambiente parecía en calma, como si todo en el mundo estuviera en su lugar. Sin embargo, Camila sentía una tensión constante en el pecho, una inquietud que le dificultaba disfrutar de esa aparente paz.







