Camila no había dormido bien. La conversación con Lucas la había dejado más alterada de lo que quería admitir. Aunque intentaba convencerse de que había hecho lo correcto al rechazarlo, la sensación de humillación aún le ardía en la piel.
No por haberlo enfrentado, sino porque una parte de ella no podía dejar de preguntarse qué habría sido de su vida si no hubiera caído en su trampa desde el principio.
—Fui una tonta… pero no volveré a caer de esa manera. Nunca más.
Durante el desayuno, apenas