Sheily se puso el antifaz antes de bajar del auto. En cuanto dio un paso fuera, se envolvió bien en su abrigo, estaba muy frío.
Avanzó los metros que la separaban de la entrada y buscó la llave debajo de la maceta junto a la ventana. No estaba. Sin perder la calma, llamó a la puerta, por si su amo había llegado primero. Todas las luces estaban apagadas y no había otro auto cerca. No recibió respuesta.
Cuando empezaba a m4ldecir al creer que había conducido dos horas para nada, un auto llegó d