Capítulo 10. Deuda pendiente
El beso no fue una colisión, fue una invasión. Connor no pedía permiso; reclamaba un territorio que, aunque cedido por contrato, ahora le pertenecía por deseo. Sus labios se movían contra los de Becca con una urgencia hambrienta, una que ella devolvía con una desesperación que no sabía que poseía.
En medio de aquel eclipse de sentidos, las manos de Connor descendieron hasta el nudo de la bata de seda roja. Sus dedos, expertos y decididos, tiraron de la cinta hasta que el lazo se deshizo, dej