El vuelo de Lugano a Boston fue una experiencia de ocho horas atrapados en el limbo entre dos realidades imposibles de reconciliar: la villa de Vittoria con su opulencia que olía a dinero viejo y secretos más viejos aún, y el nursing home donde Giovanni Rossi pasaba sus días perdido en laberinto mental que ningún mapa podía navegar. Thomas se había quedado en Suiza con Vittoria, quien había insistido en que alguien permaneciera para coordinar los detalles logísticos de lo que ella llamaba, con