Mundo ficciónIniciar sesiónEl jet privado esperaba en Teterboro con sus motores ronroneando como bestia impaciente mientras Nick subía las escalerillas con Manuel en su carrier y Michaela siguiéndolo con la bolsa de pañales que pesaba más que el bebé mismo. El interior era todo cuero color crema y madera pulida, el tipo de lujo que normalmente Nick ni siquiera notaba pero que ahora parecía obsceno considerando que volaban para suplicar misericordia a mujer que tenía todos los derechos legales de destruirlos.
Alberto ya estaba sentado junto a la ventana, con fotografías antiguas esparcidas en la mesa frente a él como cartas de tarot que prometían futuros que nadie quería ver. Thomas estaba en el asiento opuesto con su laptop abierta, sus dedos tecleando con la velocidad de alguien que usaba investigación como escudo contra ansiedad.







