Nick no durmió esa noche. Cada vez que cerraba ojos, veía rostro de Ricardo. No el Ricardo controlador de meses recientes. El de cuando Nick tenía siete años, enseñándole a montar bicicleta. Paciente. Casi amable.
Luego veía otro Ricardo. El que había pagado a Manuel para destruir su felicidad. El que había conspirado con Sofía. El criminal arrestado.
¿Cuál era real? ¿O ambos?
A las 5am, Michaela lo encontró en balcón, mirando ciudad despertar.
—No dormiste. —No era pregunta.
—No pude. —Nick la