Esa mañana, Elena acaba de poner a Emma devuelta en su cuna, todavía le costaba trabajo creer que ya todo había acabado; para suerte de todos, Alejo estaba enterrado bajo tierra donde nunca jamás podría lastimar a nadie. Resulta gracioso como su cerebro todavía le hace pensar a ratos que necesita mantenerse escondida, que no puede salir a la calle porque él podría verla, va a ser cierto eso de que la costumbre hace al hombre.
A pesar de todo, está segura de que nunca antes en toda su vida se ha