—No, gracias, no quiero beber—Holly alejó la bebida que le ofrecían.
—Holly, no seas aguafiestas, tienes que divertirte—insistió Dakota.
—No, tengo que manejar.
—Yo, puedo hacerlo—le dije—, no he bebido nada.
—Diviértete, hija—intervino Alba—, yo me quedaré con los niños, tu disfruta del resto de la fiesta.
—Tienes que hacerlo—chistó la novia, ya con unas copas encima—, tenemos que celebrar ¡Uh!
—Pero… solo una.
Holly no había bebido desde que la conocí, y me di cuenta del por qué, no era tan r