Ligeramente, deslicé una mano por el muslo de Holly, apretándola, dio un respingo.
—¡Ah! señor West—hizo un amago de sonrisa—, lo veo de nuevo, no creí que le gustaran las bodas.
Tomé el vaso de agua frente a mí.
—Pienso lo mismo, Hawking, pero aquí estas—lo miré—, es inevitable—le di un sorbo al agua.
Holly carraspeó por lo bajo.
—Holly, te ves hermosa—se dirigió a ella con voz melosa, Holly agachó la mirada y se sonrojó ligeramente.
—Gra…gracias, te… te ves bien.
—Holly se ve, más que h