—¡Nicky!
Era el tercer raund, no podía creer que resistiera tanto. Nicky me miró algo cansado, gotas de sudor surcaban su rostro, jadeaba.
—Estas acabando conmigo—se tumbó de espaldas a la cama, mientras me quedé ahí, mirando el techo e intentando recuperar el aliento.
Solo solté una leve carcajada, me levanté para ir al baño y me encerré, me miré al espejo, sinceramente parecía otra persona, pero esto a Nicky le gustaba, los mechones humedecidos por el sudor parecían telarañas en mis hombros