No pude descansar mucho tiempo, sentí sus manos sobre mi cuerpo exangüe.
—No quiero—protesté cansada.
Quería detenerme y seguir palpando ese sueño delicioso, pero sentí sus labios en mi hombro, ¿Cuántas veces no había sentido sus labios sobre mis hombros?, muchas. Aunque esto fuese oculto, no le restaba la emoción que yo sentía.
Me removí cuando sentí que mi espalda estaba desnuda.
—Hum, no—gruñí con la voz ronca.
Escuché su risita.
Cada vez que pasaba la noche con James, tendía a despertarme d