VINCENT
Me quedé mirando la puerta por la que Havana se fue como si fuera a reabrirse sola y devolverme la dignidad que acababa de perder.
Spoiler: no lo hizo.
En vez de eso, me serví otro whisky, me senté en mi sillón favorito del salón de los miembros fundadores del club —un lugar que huele a cuero caro, secretos y decisiones cuestionables— y me pregunté cómo demonios terminé en esta situación. Otra vez.
Porque, claro, uno pensaría que después de una relación desastrosa con una mujer como Jul