Los días siguientes fueron una revelación y una condena al mismo tiempo. Me descubrí pensando en Vincent más de lo que me gustaría admitir, en su voz profunda, en su sonrisa contenida, en la intensidad de su mirada cuando decía mi nombre. Pero más allá de él, había algo más que me estaba empezando a atrapar: el club.
Al principio, había sido solo una curiosidad, un misterio que se desplegaba ante mí con cada nueva noche que pasaba en ese santuario de decadencia y exclusividad. Pero ya no era so