C84. Temiendo al futuro.
Alicia Estrada
Giré el pomo de madera y abrí la puerta lo justo para asomar la cabeza al pasillo. Giovanni estaba allí, de pie, inmóvil como una de las estatuas de su jardín, manteniendo a Anabella de la mano. Al escuchar el clic de la cerradura, sus ojos se clavaron en mí con una urgencia que me encogió el estómago.
—Me permites a mi hija —le dije con un hilo de voz—. Es que tu esposa quiere verla.
Él no discutió. Soltó la manita de Anabella y le dio un leve empujón hacia adelante con una tern