Una sonrisa amarga se dibujo en los labios de Asher, conocía muy bien esa tienda, era propiedad de London, pero de algo estaba seguro, su esposa no tenía ni la menor idea, al menos eso lo tenía tranquilo, además ni siquiera él propio London sabía, de eso estaba seguro, porque no la habría contratado para evitar problemas con él y con su padre.
Si ella quería trabajar podía hacerlo, era lo mejor, así no estaría con Amanda en la mansión y se evitaría muchos problemas, a él solo le preocupaba su n