EPÍLOGO.
Ni siquiera se siente ya con fuerzas y Roxanne coloca una mano en su vientre para calmar éstas angustia al tenerlo frente a ella.
Cuatro meses han pasado desde la última vez que se vieron...
—Paul…
—¿Por qué, Roxanne?
Paul la interrumpe con gravedad.
—¿Por qué se te ocurrió ocultarme que estabas embarazada de mí? —Paul simplemente no puede creer lo que está viendo. Las palabras sobran porque su mirada dice lo mucho que dolido está—. ¿Cómo pudiste?
—Paul, luchaba conmigo misma para no amarte, p