Capítulo 74. Jaque mate.
Un láser verde cortó la oscuridad. Apuntó directo al pecho de Alexander Voss.
El magnate no esperó. Apretó el gatillo. El fogonazo de su fusil de asalto iluminó la habitación en un destello cegador.
Un mercenario cayó en el pasillo exterior con un golpe sordo. Su arma repiqueteó contra el suelo.
—¡Al suelo! —rugió Alexander.
Mariana se agachó. Su rodilla sana chocó contra las baldosas frías. No soltó la mano de Víctor. El ventilador mecánico silbaba en la negrura, funcionando con la batería de