Capítulo 72. Latido.
—Busca de nuevo —exigió Mariana. Su voz fue un látigo de acero. Cortó el aire pesado de la sala de trauma.
La doctora de cabello gris no se movió. Sostuvo el transductor sobre el vientre pálido de la intelectual.
—Señora, el monitor es claro. No hay...
—¡Dije que busques de nuevo! —rugió Mariana. Apretó la mandíbula. Sus uñas se clavaron en la mano de Lidia con fuerza letal—. Es muy pequeño. Haz una ecografía transvaginal. Ahora.
Lidia dio un paso al frente. Sus ojos oscuros brillaron con frial