Capítulo 134. El fin de la jaula.
Las botas de diseñador de Olivia golpearon el suelo de baldosas blancas.
El eco llenó el pasillo estéril del hospital privado en Helsinki.
Habían pasado cuarenta y ocho horas.
Olivia caminaba a zancadas largas. Su postura era rígida. Implacable. Vestía un suéter oscuro de cuello alto y pantalones negros. El mismo atuendo con el que escapó de Rusia. No había dormido un solo minuto. No había comido.
Liam iba a su lado. Caminaba con la misma letalidad. Un depredador en territorio neutral.
Dos guar