Mundo ficciónIniciar sesiónLeo se asomó a la puerta para ver cómo Mía mecía con suavidad a su hijo en su canasta. Ya se pasaba de su hora regular de sueño, pero en el último par de días la vida de todos había estado tan revolucionada que era imposible que no le afectara.
—Se parece mucho a ti —dijo entrando con paso casi felino para no molestarlo.
—Te agradezco el intento de halago, pero los dos sabemos que es una calc







