Mundo ficciónIniciar sesiónAlessandro pestañeó con fuerza un par de veces antes de dirigirse a la sobrecargo y pedirle amable y urgentemente que trajera la botella. Mandó a aquellos muchachos a callarse y beber con él y solo después del segundo vaso de cada uno, cuando el avión estaba ya en el aire, fue que les permitió abrir las bocas.
—OK, yo pregunto, ustedes responden. ¿De acuerdo?
Leo y Guido asintieron.
—Esta es la pregunta m







