PERSPECTIVA DE DANTE
La fría y blanca luz de la sala de espera del Ospedale Sant'Andrea contrastaba con el calor febril que subía por mi cuerpo. Cada segundo que pasaba parecía un paso más cerca del infierno. Sentado, con la mirada fija en la puerta que separaba la sala de espera del pasillo que conducía a la sala de cirugía, veía el reloj como un enemigo implacable. Don Salvatore estaba allí dentro, entre la vida y la muerte, mientras Catarina, la cirujana más talentosa y leal de nuestra famil