Esta es tu oportunidad. No la desperdicies
Sus palabras resonaron en mi mente. La sala de esterilización quedó en silencio, excepto por el sonido de mis pensamientos girando en un torbellino. El peso de la decisión que tenía ante mí era abrumador.
“Lo pensaré,” dije finalmente, con voz firme.
“No tenemos tiempo para pensar,” insistió Diana. “Esta es tu oportunidad. No la desperdicies.”
Salió de la sala, dejándome sola con mis pensamientos. Me lavé las manos de nuevo, esta vez con más fuerza, como si pudiera lavar la culpa y el dolor que