Estaba en mi habitación, observando desde la ventana los preparativos finales para mi boda con Michele Nicaso. No solo era el ajetreo de los empleados ajustando los detalles de la ceremonia lo que llamaba mi atención, sino también la presencia de los guardias de seguridad de Michele, dispersos por todos los rincones de la propiedad.
Había reforzado la seguridad después del incidente en la tienda, un evento que las autoridades de Milán convenientemente decidieron encubrir. Era evidente que Miche