Mundo de ficçãoIniciar sessãoLa sensación de bajar las escaleras de mármol era extrañamente familiar, pero al mismo tiempo tan distante. Podía sentir los ojos de los guardias de seguridad de Michele Nicaso siguiéndome con cada paso, sus miradas vigilantes como si estuvieran grabadas en mi piel. Eran sombras silenciosas, pero sus presencias eran imposibles de ignorar.
Al llegar al comedor, encontré a Michele Nicaso esperándome. Sus ojos recorrieron mi vestido azul ma







