La pesada puerta de la residencia de la familia Mancuso en la Toscana se cerró detrás de mí, aislándome del tumulto afuera. Estaba exhausta, emocional y físicamente, después del enfrentamiento con Dante. Sin mirar hacia atrás, me dirigí directamente a mi habitación, buscando refugio en la familiaridad del espacio.
Me abracé a mí misma mientras caminaba por los pasillos, tratando de bloquear las voces distantes que aún resonaban en la villa. Mi mente estaba nublada, y solo quería la soledad de m