Estaba sentada en la oficina de Michele, observándolo atentamente mientras esperaba que finalmente compartiera esa verdad que había estado oculta por tanto tiempo. Mi paciencia se estaba agotando, y la ansiedad comenzaba a manifestarse en un nudo en mi estómago.
"¿Cuándo vas a empezar a contar sobre esa verdad?", pregunté, mi voz sonando impaciente.
Michele me miró seriamente, sus ojos transmitiendo una mezcla de reflexión y determinación. "Antes de contar cualquier cosa, necesito entender lo q