Querido diario, quiero contarte algo muy revelador…
Hoy experimente que no son las experiencias que vivimos, ni las experiencias de otros, ni los consejos, ni los regaños, ni los halagos, ni las adulaciones o el exceso de palabrería que recibimos de los libros los que nos ayuda a madurar interiormente, fui testigo de que hay un proceso más simple y nada complejo el que nos permite aceptar cuando está bien abandonar aquellas resistencias que nos despluman y nos quitan las esperanzas y las fuerza