Emma seguía dormida abrazando uno de mis ositos de peluche de colección, hice una gran hazaña para levantarme de la cama y no despertarla. Pensé que mi esfuerzo resultó infructuoso ya que sus ojitos se abrieron y me observaron, pero cinco segundos después se cerraron para continuar sumergida en un sueño profundo.
Tomé mi teléfono celular que lo había dejado en unas de las gavetas de la peinadora y tenía una notificación de Whatsapp.
— Buenos días, Vampirita, ¿cómo amaneces? ey te invito hoy a l