Mundo ficciónIniciar sesiónMe desperté con la certeza de que alguien me observaba.
No fue un sobresalto. No fue pánico. Solo esa sensación reptante en la nuca que te dice que no estás sola, que nunca volverás a estarlo.
Abrí los ojos. La luz gris del amanecer se filtraba por las cortinas de mi habitación. Todo estaba en su lugar: el escritorio junto a la ventana, la silla donde había dejado mi ropa, el armario cerrado.
Y Victor Throne, sentado en el sillón del rincón, con los brazos cruzados y los







