—Quienquiera que sea, vete. No quiero hablar con nadie en este momento —Helena gritó de mal humor desde la cama cuando escuchó un golpe en la puerta.
Estaba de muy mal humor.
Una vez más, el rey Ares había decidido pasar por alto sus palabras a pesar de que lo que afirmaba haber sucedido era una cuestión de vida o muerte. Si Gisele hubiera puesto el veneno en su comida, para entonces estaría en un mal lugar, todo por culpa de Tatiana, pero como siempre, el rey Ares no lo creía.
Estaba devastada