—Soraya, ¿cuántas veces te he dicho que mantengas tus manos alejadas de mi compañera? —ruge Alfa Ace con ira, y la empuja fuera del cuerpo de Mia.
—¡Solo lo haré el día que deje de buscarme problemas! ¡Dile que se aleje de mí! —brama ella, y se gira para mirar a Mia, que luce terrible. Tiene toda la cara roja por los golpes que recibió y sus labios sangran.
—Mia, ve a mi habitación —le ordena Alfa Ace—. Llamaré al curandero de la manada para que te atienda. —La ayuda a ponerse de pie y la obser