—Te ves bastante alegre hoy. —Beta comentó mientras se unía al rey Ares en su oficina.
Estaba muy lejos de la verdad. El rey estaba pasando por un infierno. Lo único que lo mantuvo activo esos días fueron los recuerdos frescos del sexo apasionante que tuvo con Helena la noche anterior.
La forma en que ella lo había montado. La forma en que la empujó. La hizo correrse, gemir, todas esas cosas se repitieron en su mente e hicieron que su día fuera soportable, pero por supuesto, no podía revelarle