*Capítulo 30:
ALESSIA
No dormí. No después de salir de la sala de guerra y dejar aquel sobre negro sobre la mesa de piedra como un arma cargada que nadie se había atrevido a tocar aún. No después de pronunciar el nombre de Blackwell en voz alta y ver cómo la verdad se asentaba sobre Azriel, Asher y Axel como una sombra bajo la cual habían vivido durante veinte años sin siquiera darse cuenta de que estaba ahí.
El silencio que siguió no fue pacífico ni calmado. Fue el tipo de silencio que se in