POV DE DIMITRI.
Sus ojos se fijan en mí, el par de ojos color avellana más hermoso que he visto en mi vida. Y aun así, no había miedo en ellos, ni una pizca.
“Crees que puedes engañarme dos veces?” pregunté, sacando mi arma.
Sus ojos me observan mientras coloco balas en ella, pero solo eran de fogueo. Nunca dejo mi arma descargada, pero llevar balas falsas conmigo siempre fue para asustarla hasta someterla. La verdad es que podía engañarme todo lo que quisiera; ella es la única persona autoriza