VICTORIA.
En uno de sus breves momentos de silencio, Maximiliano regresa de los pasillos cargando un vaso de cartón humeante. Se detiene frente a mi hermana y se lo extiende.
—Toma esto. Es una bebida aromática. Necesitas calentar el cuerpo si no quieres colapsar tú también —le dice, con la voz ruda pero baja.
Valentina levanta la cabeza despacio. Mira el vaso como si fuera un objeto extraño y luego niega con la cabeza, apartando la mano con debilidad.
—No... no puedo —murmura, con los labios t