MAXIMILIANO.
El veredicto del médico me saca por completo del mundo terrenal. Las palabras flotan en el aire de la habitación, pero mi mente no logra procesarlas; me quedo flotando en un vacío gris, sordo, donde nada tiene sentido.
¿Un hijo? ¿Victoria estaba embarazada?
No tenía la más mínima idea. Nos casamos apenas hace unas horas bajo la nieve, firmamos un pacto, nos miramos a los ojos en el altar y nos prometimos lealtad absoluta. Ella llevaba ese hijo nuestro en el vientre y nunca me lo di