Max
—¿Un hijo? —susurra, perdiendo la rigidez.
—Sí. Ella en el accidente perdió a tu nieto, madre —le digo, con el tono más cortante que tengo—. Así que, con permiso. Necesito ir a verla ahora mismo.
Tania no dice una sola palabra más. Se hace a un lado con lentitud, asimilando el peso del linaje que se acaba de perder en esa carretera. El médico entra con la silla de ruedas, Igor me ayuda a pasarme al asiento con un movimiento coordinado y me acomoda el brazo enyesado sobre el regazo.
Igor emp