MAXIMILIANO..
Viene apoyado en un bastón, con el rostro todavía marcado por los golpes, y del brazo trae a una mujer que no he visto en mi vida. Es mayor, vestida con una elegancia rancia y una mirada cargada de una prepotencia que me revuelve el estómago.
Adel se detiene en seco al verme en su sala. Sus ojos se abren con pánico, pero luego mira a Victoria y su expresión se transforma en una mueca de cinismo absoluto.
—Vaya, vaya... —suelta Adel, con la voz pastosa—. Sabía que eras una oportuni