Xavier se despertó sobresaltado al oír un fuerte golpe en la puerta.
Gimió y miró la hora.
Las cuatro de la mañana.
¿Quién llamaría tan temprano?
Xavier se levantó con pereza y abrió la puerta.
Vio a Valeria de pie, en pijama, con un portátil en la mano.
—¡Tienes que ver esto! —dijo Valeria apresuradamente, y entró en la habitación.
Xavier miró la pantalla y frunció aún más el ceño.
—¿Qué es esto?
Valeria suspiró y le sirvió un vaso de agua.
—Acabo de pedirle a alguien que lo borrara, pero el v