(Perspectiva de Rodrigo)
El cementerio estaba en absoluto silencio aquella mañana de domingo. Los árboles se balanceaban despacio con el viento y el cielo estaba azul, sin una sola nube. Olía a flores recién cortadas, a tierra mojada y a nostalgia.
Aparqué el coche en la entrada y caminé despacio por el césped. Las lápidas eran todas iguales… pero la de Nara era distinta. La había elegido yo mismo. Mármol blanco, con la escultura de un ángel en lo alto. Al lado, una lápide más pequeña, con el n