Cap.
La casa estaba en silencio.
Laura se había ido a la cama pronto, reventada de estar toda la tarde jugando en el jardín. Eliete se había marchado hacía horas.
Y Rodrigo estaba en una cena de negocios, esa maldita reunión con inversores que no podía saltarse por mucho que quisiera.
Eran las ocho y media de la noche.
Estaba en la cocina, terminando de fregar los platos de la cena, cuando oí abrirse la puerta principal.
Me pareció raro.
Rodrigo no iba a volver tan temprano y siempre avisaba al entr