Mundo de ficçãoIniciar sessãoMi cuerpo reaccionó antes que mi cerebro.
Dejé la taza en la mesa de golpe, salpicando el té. Me levanté como un rayo, olvidándome del dolor de cabeza, y crucé el despacho y el pasillo en un par de zancadas.
Subí las escaleras de dos en dos, con el corazón golpeándome el pecho, no por el esfuerzo, sino por un miedo repentino y primario.







