Mundo de ficçãoIniciar sessãoEl silencio que cayó en la casa cuando Laura se durmió era pesado, pero se agradecía. Un alivio temporal cargado de agotamiento.
Volví al despacho; el dolor de cabeza era ya una presencia sorda y constante tras los ojos. Había trabajo por hacer.
Siempre lo hay.
Me conecté a una reunión online con dos socios de Hong Kon







