Se pasó la mano por la cara, visiblemente afectado.
Tenía los ojos entrecerrados y la mandíbula tensa.
—Podrías haberlo compartido conmigo.
Levanté la barbilla en un gesto automático de defensa, como quien não piensa dar un paso atrás.
—¿Y tú me habrías dejado?
El silencio que vino después duró una eternidad.
Él no respondió.
Me levanté de la silla, respirando hondo, y empecé a caminar hacia él. Necesitaba que lo entendiera.
Tenía que explicárselo.
—Han publicado una noticia falsa sobre ti —emp