Cap.138
Bajé las escaleras despacio y cuando llegué al vestíbulo, él estaba allí.
Parado en medio del pasillo, como si me estuviera esperando.
La luz que venía del despacho recortaba su silueta, y por un segundo, un único y estúpido segundo, mi corazón se aceleró de la
manera que no quería que se acelerara.
— Necesitamos hablar.
Respiré hondo.
— ¿Sobre qué?
Él dio un paso en mi dirección. Solo uno, pero fue suficiente para sentir su presencia ocupando el espacio y tragándome sin necesidad de to