Cap.137
Abrí la boca para responder, pero no salió nada.
Porque él tenía razón.
Rodrigo seguía siendo el mismo hombre que me trataba como empleada al día siguiente.
El mismo hombre que revolvía los ojos a mis respuestas. El mismo hombre que no me contaba nada, no se abría, no me dejaba entrar.
La punzada en el pecho volvió, más fuerte.
No quería sentir eso. Ni siquiera que doliera saber que él amó a alguien con tanta intensidad que no quedaba espacio para nadie más.
Porque no era asunto mío y y