Cap.136
Miércoles, diez de la mañana, y yo caminaba sin rumbo por la acera, con la cabeça a mil por hora.
Faltaban cinco días para la subasta, no había conseguido dormir nada y vi al día amanecer.
Seguía sin saber qué hacer o cómo entrar en ese archivo, sin saber en quién confiar.
El sol estaba fuerte, pero ni lo sentía, de tan perdida en mis pensamientos que casi pasé de largo por la panadería sin ver el movimiento hacia mí.
— Mariana!
La voz venía de un lado y me detuve, parpadeando, tratando