Eran las seis y media de la mañana cuando Tamir despertó con sueño y cansado de la noche anterior. Con su pijama de seda rosa, el cabello recogido hacia atrás y sandalias hawaianas, caminó hacia la cocina prácticamente arrastrando los pies. Sissi, en cambio, la siguió poco después, toda emocionada, emocionada y energizada por el hermoso sol de la mañana, donde su madre se asusta con su presencia.
- Hija, ¿qué haces despierta? – pregunta Tamir sorprendida
- Es demasiado temprano. - La complement